domingo, 30 de agosto de 2009

Duermes, y me inspiras con tus sueños de alocada fantasía. Duermes, y me permites que la noche se convierta en pleno día. Duermes, y despiertas la cigarra que en la piel tenía dormida.
Duermes, y enloqueces ya la prisa de encontrarme en tus pupilas. Por eso duerme vida mía, que has de hallarme entre los sueños escondida suplicando de rodillas, implorándole a la luna que me conceda esta noche el poder de tenerte mientras duermes. Duermes, y provocas que tu boca se entrelace con mi risa. Duermes, y permites que desnuda este otra vez el alma mía. Duermes, y despiertas el calor que sólo el fuego dejaría. Duermes, y atropellas los suspiros que aun en sueños negarías. Por eso duerme vida mí que no quiero perder tu compañía ni un instante mientras miro tu silueta hasta cansarme y caer derrotada a tus pies.

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